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La estructura que da color a los ojos es el iris. En función del color de éste, que puede variar desde el azul muy claro hasta el marrón oscuro, se regula la cantidad de luz que puede entrar en el ojo. Pero, ¿de qué depende? ¿Cómo influye en el color de los ojos la genética?

¿De qué depende el color de los ojos?

El color de los ojos está determinado principalmente por la genética, aunque la herencia no es siempre un proceso directo y simple.

Las variaciones de color de los ojos se determinan por la cantidad y el tipo de pigmento en el iris, junto a fibras blancas de colágeno que proporcionan diferentes tonalidades, pudiendo dar lugar a diferentes tonalidades:

  • El marrón es el color predominante en todo el mundo y es el resultado de una mayor cantidad de melanina en el iris.
  • Los ojos azules tienen menor concentración de melanina, lo que permite que la luz se disperse y se refleje en una forma que produce el color azul.
  • Los ojos verdes son los menos frecuentes y se cree que, junto con los de color avellana, son el resultado de una cantidad moderada de melanina junto con la dispersión de la luz en el iris.

Estas tonalidades se definen en función de los genes dominantes y recesivos de los progenitores. El color de ojos marrón, viene determinado por un gen dominante, mientras que los ojos azules o verdes vienen determinados por un gen recesivo. Por lo tanto, si uno de los progenitores tiene los ojos marrones, es muy probable que su hijo tenga los ojos oscuros. Aunque esto dependerá de la combinación de genes que proceden del padre y de la madre.

Es importante tener en cuenta que el color de los ojos puede ser influenciado por múltiples genes y factores ambientales. Además, la herencia del color de los ojos puede ser compleja y no siempre sigue patrones de dominancia simples.

En resumen, la genética juega un papel importante en determinar el color de los ojos, pero también hay otros factores involucrados en esta característica física. Existen algunos trastornos que pueden alterar el color de los ojos, como es el caso del albinismo ocular, en el que la reducida pigmentación en el iris genera un color muy claro que puede llegar a producir problemas de visión graves; o de la heterocromía, la cual provoca que la persona que la padece tenga un ojo de cada color, bien por cambios genéticos, por problemas de desarrollo ocular o bien como resultado de una lesión o enfermedad en el ojo.

 

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